sábado, 15 de agosto de 2009

En una inédita decisión la Corte libera a sentenciados por Acteal

Y pasó. La Suprema Corte de la Justicia de la Nación (SCJN) de México resuelve que otorga amparo a 26 indígenas sentenciados por el asesinato de 45 personas en la comunidad de Acteal, Chiapas, el 22 de diciembre de 1997. Un triunfo de la justicia según los abogados defensores pertenecientes al Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), algo que sentará precedente en México frente a las injusticias que sufren los pueblos indígenas mexicanos. Con esta resolución se pone fin a los más de once años de prisión que estas personas sufrían por su participación en la masacre llevada a cabo en la comunidad de Acteal en los Altos de Chiapas. Participación que no se niega en el fallo dictado por los ministros, como ellos mismos se justifican: "El fallo no implica que sean inocentes". Lo que se juzgó es el proceso de encarcelación. Un triunfo de la justicia según un grupo de intelectuales que desde 2006 recuperan informes y vuelven a contrastar las declaraciones de los acusados para plantear nuevas hipótesis donde no sólo los agresores queden absueltos mediáticamente, sino que se culpabilice a los que sufrieron las agresiones. Un triunfo de la justicia que celebran agentes políticos y militares de Chiapas y México, por hacer valer el estado de derecho, por devolver la confianza a las instituciones públicas y no pagar una grave injusticia (Masacre de Acteal) con otra (error en el proceso judicial). Un triunfo de la justicia que olvida, quien sabe si por ciega o por interesada, algunos detalles.



Once años y ocho meses después del asesinato de 45 personas mientras hacían ayuno y oración pidiendo por la paz en su región se olvida el por qué de sus muertes. El por qué esa mañana bajaron de comunidades vecinas personas con armas de alto calibre y acribillaron a dieciseis menores, veinte mujeres (siete de ellas embarazadas) y nueve hombres. Se olvida que personas de Acteal, para sobrevivir, tuvieron que fingir su muerte entre los cuerpos sin vida de sus familiares y amigos y durante varias horas escucharon y vieron a sus agresores, los mismos que durante los meses previos los amenazaron, quemaron sus casas, los obligaron a salir de sus comunidades, emboscadas, secuestros, torturas. Se olvida la pertenencia de estas personas a grupos armados de "autodefensa" contrarios a comunidades simpatizantes del zapatismo. Grupos que disfrutaban de la complacencia de autoridades políticas y militares. Se olvida que esta complacencia llegaba más allá de las sonrisas y buenos modos: venta de armas, entrenamiento militar, disfrute de vehículos e instalaciones, coordinación de acciones violentas. Se olvida que Julio César Ruíz Fierro, gobernador de Chiapas durante la masacre, declaró: “Mi presidente (municipal de Chenalhó, al que pertenece Acteal) no te preocupes, deja que se maten, yo voy a mandar la seguridad pública para que levanten a los muertos”, y en efecto envió a sus agentes para no sólo levantar los cuerpos sino desmontar toda la escena del crimen antes de que llegaran los medios de comunicación. Se olvida el miedo de los gobernantes locales, estatales y federales de México al crecimiento del movimiento zapatista y sus exigencias de justicia y dignidad en las comunidades. Se olvida la militarización de Chiapas y de los mil y un recursos inventados por las autoridades para frenar la construcción de autonomía del proyecto zapatista dentro de un plan de contrainsurgencia heredero de años de dictaduras militares en el continente. Se olvida que hoy día continúa esa situación. Se olvida o no se quiere ver. No se quiere ver para que se olvide. Se olvide para perpetuar la impunidad.



No se puede olvidar un crímen de estado, que se materializó a través de grupos paramilitares que a día de hoy siguen recibiendo armas y formación por parte del gobierno, que continúan con las agresiones y que son jaleados con la liberación de sus compañeros acusados por testigos presenciales de la masacre. No podemos olvidar los intereses de paramilitares y políticos en una de las zonas más ricas en recursos naturales de todo el territorio mexicano, no podemos olvidar las vidas que se llevaron brutalmente en pos de sus intereses. No podemos olvidar ni dejar de ver las consecuencias que traerá este futuro donde la impunidad se confunde con el triunfo de la justicia, y donde nuestro silencio resulta más atroz que las peores masacres.


http://chiapas.indymedia.org/

miércoles, 5 de agosto de 2009

Acteal, una larga cadena de pesquisas y muy poca justicia

Tuxtla Gutiérrez, Chis. Con el asesinato de 45 indígenas en Acteal –cometido el 22 de diciembre de 1997– inició el florecimiento de grupos paramilitares en zonas de influencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), cuya existencia era desmentida y se consideraba un mito.

Tras la matanza, el entonces titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Jorge Madrazo Cuéllar, sólo aceptó la existencia de civiles armados y emprendió la detención masiva de adversarios de la organización civil Las Abejas, a la que pertenecían las víctimas.

Entre diciembre de 1997 y marzo de 1998, la PGR inició 13 averiguaciones previas y detuvo a 87 indígenas y 15 funcionarios de segundo y tercer nivel; iniciado el proceso, en el llamado Libro Blanco de Acteal sostuvo que la matanza derivó de un conflicto por la posesión de un banco de arena o fue una venganza por el asesinato de Agustín Vázquez Secum, cometido días antes por gente de Acteal.

La dependencia argumentó que meses antes del múltiple homicidio la disputa de Las Abejas y sus oponentes –entre los que había militantes del Partido Revolucionario Institucional y del Frente Cardenista– produjo la muerte de una treintena de personas de ambos bandos sin que autoridades estatales y municipales intervinieran, lo cual desató el mutuo encono.

Con tal argumentación la PGR quiso invalidar la hipótesis de que la matanza fue cometida por un grupo paramilitar creado para contrarrestar el avance del EZLN; y la hoy extinta Unidad Especializada para la Atención de los Delitos Cometidos por Probables Grupos Civiles Armados, creada ex profeso, concluyó tras casi cuatro años de investigación que la mayoría de grupos paramilitares no existieron.

Además –en agosto de 2001– el entonces fiscal Armando del Río Leal dijo que las 56 averiguaciones previas abiertas y la comparecencia de 948 personas no permitió acreditar la existencia de grupos civiles armados excepto Paz y Justicia, que más que un grupo paramilitar era una banda delictiva.

Hoy, a casi 12 años de los hechos, sólo cinco de los indígenas civiles detenidos: Roberto Méndez, Lorenzo Pérez, Alfredo Hernández, Felipe Luna y Mariano Luna confesaron su participación; pero según el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (que apoya a Las Abejas en el proceso) las investigaciones carecieron en todo momento de técnica científica.

Ello –asegura– dejó en la impunidad a las autoridades locales, estatales, de la policía y el Ejército implicadas en los hechos, que sólo enmarcan la política contrainsurgente del Estado. Esta brutal matanza se inscribió en un contexto de guerra en que las acciones paramilitares fueron parte de la estrategia implementada por el gobierno federal contra el EZLN, asegura.

Actualmente, salvo Jacinto Arias Cruz (ex alcalde de Chenalhó), todos los ex servidores públicos procesados están libres porque sus condenas no excedieron los 8 años; mientras de los 87 indígenas seis fueron absueltos y los demás purgan penas de 18 a 40 años de cárcel, pero falta ejecutar 27 órdenes de aprehensión y está pendiente la reparación de daños.

Ángeles Mariscal
Corresponsal de La Jornada

miércoles, 29 de julio de 2009

Las fotografías más destacadas en la historia

El objetivo de una cámara es captar momentos inolvidables, situaciones que de otra manera hubieran pasado al olvido. La fotografía ha servido como medio para contar los hechos más importantes de la historia. A veces, ha hecho tambalear sociedades enteras cambiando su concepción del mundo acerca de acontecimientos o personajes. Los sitios phk.es, fotografíaenlahistoria, wickedreport.com recopilaron algunas de las fotografías más importantes de la historia. A continuación, vamos a mostrar algunas de las fotografías más importantes de la historia. Esperamos que os gusten.

Buitre. En 1994, el genial fotógrafo documentalista sudanés Kevin Carter ganó el premio Pulitzer de fotoperiodismo con una fotografía tomada en la región de Ayod (una pequeña aldea en Sudan), que recorrió el mundo entero. En la imagen puede verse la figura esquelética de una pequeña niña, totalmente desnutrida, recostándose sobre la tierra, agotada por el hambre, y a punto de morir, mientras que en un segundo plano, la figura negra expectante de un buitre se encuentra acechando y esperando el momento preciso de la muerte de la niña. Cuatro meses después, abrumado por la culpa y conducido por una fuerte dependencia a las drogas, Kevin Carter se quitó la vida.


Bomba atómica. El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica de la historia, acabando con la vida de 80,000 personas en la ciudad japonesa de Hiroshima. Al no haber una rendición inmediata del Imperio Japonés, tres días después un segundo explosivo detonó a 500 metros encima del suelo de Nagasaki.

Niña Afgana. En 1984 en uno de sus viajes a Afganistán, Steve MacCurry fotografía a Sharbat Gula en el campamento de refugiados de Nasir Bagh. La fotograrfía fue publicada en el National Georgraphic en junio de 1985 y, gracias a su expresivo rostro de ojos verdes, la portada se convirtió en una de las más vendidas de todos los tiempos. Lo anterior ocurrió en el campamento de refugiados Nasir Bagh de Pakistán durante la guerra contra la invasión soviética. La imagen generó tanta espectación que Steve MacCurry volvió al país a buscarla para saber su nombre. Sin embargo, no fue hasta 17 años después, en 2002, cuando la encontró en una aldea remota de Afganistán y le pudo hacer su siguiente foto.

Hombre pisa la luna. El 20 de julio de 1969 la misión espacial de Estados Unidos Apolo 11 cumplió, quizás, el más grande de los desafíos de la ciencia moderna: la llegada del hombre a la Luna.

Raising the Flag on Iwo Jima. El autor de esta imagen es Joe Rosenthal. Es una de las fotografías más conocidas de la Segunda Guerra Mundial y muestra a un grupo de marines izando la bandera de los Estados Unidos en el monte Suribachi durante la batalla por la conquista de Iwo Jima.
Black Power México 68. Esta foto muestra la protesta realizada por los atletas Tommie Smith y John Carlos quienes durante la premiación de medallas en las Olimpiadas de México 68, se colocaron guantes negros, subieron sus puños en alto, con la cabeza baja y mostraron la humillación que constantemente sufría en todo el mundo la raza negra.

El beso de Time Square. Victor Jogensen fotografió este beso de despedida a la Guerra en Times Square el 14 de Agosto de 1945. En la fotografía se puede apreciar a un soldado de la marina norteamericana besando apasionadamente a una enfermera. Sin embargo, estos dos personajes no eran pareja, sino que eran unos perfectos extraños que se habían encontrado allí. La fotografía, todo un icono, es considerada una analogía de la excitación y pasión de un soldado que vuelve a casa tras pasar un largo periodo fuera y, a su vez, la alegría experimentada al acabar una guerra.

Guerrillero heroico. Una de las fotgrafías más famosas de la historia es la del Che Guevara con su boina negra. Esta fotografía fue realizada por Alberto Korda el 5 de marzo de 1960 durante el entierro de las víctimas de la explosión de la Coubre. Sin embargo, no fue publicada hasta siete años después. El Instituo de Art de Maryland (EE.UU.) la ha denominado "la más famosa fotografía e icono gráfico del mundo en el siglo XX". Además, es una de las imágenes más reproducidas en la historia mediante su inserción en carteles, camisetas, obras de arte, etc. Esta fotografía se ha convertido en un símbolo universal de rebeldía en todas sus interpretaciones.
El Instituto de Arte de Maryland (Estados Unidos) la denominó "La más famosa fotografía e icono gráfico del mundo en el siglo XX". Conoce fotos a color Erntesto "Che" Guevara.

Trabajadores en andamio del Rockefeller Center. Entre las Calles 48 y 51, y las Avenidas Quinta y Sexta, se ubica el Rockefeller Center, el complejo comercial y de entretenimiento más grande de Estados Unidos.


La agonía de Omayra. La fotografía de Omayra Sánchez, una niña víctima de la erupción del volcán Nevado del Ruiz en Colombia en 1985, ha recorrido todo el mundo. Fue realizada por el fotógrafo Frank Fournier y recorrió todo el mundo después de la muerte de ésta. Sin embargo, no representó solamente a las víctimas de la catástrofe, sino que sirvió para alzar las quejas acerca de la labor realizada por el gobierno colombiano y cambiar, aunque sólo fuera un poco, el trato a la población.
La niña de Vietnam. Hay fotografías que reflejan el sufrimiento y la desesperanza humana de forma tan fiel que levatan la piel. Ésta es un niña de ellas. El fotográfo Nic Ut, consiguió retratar el horror de la guerra a través de la figura de una niña. Thi Kim Phuc, que así llamaba, acababa de ser bombardeaba con napalm por el ejército norteamericano. La fotografía muestra la tragedia humana en su más pura esencia, por eso, y por su tremenda calidad, recorrió todo el mundo y se convirtió en símbolo de los niños víctimas de la guerra.

Ejecución en Saigon. Eddie Adams, fotógrafo de guerra, fue el autor de esta instantánea. En ella se muestra el asesinato, el 1 de febrero de 1968, por parte del jefe de policía de Saigon de un guerrillero del Vietcong, que tenía las manos atadas a la espalda, justo en el mismo instante en que le dispara a quemarropa. Adams, que había sido corresponsal en 13 guerras, obtuvo por esta fotografía un premio Pulitzer, pero le afectó tanto emocionalmente que se reconvirtió en fotógrafo del mundo rosa.

El hombre del tanque de Tiananmen. También conocido como el Rebelde Desconocido, este fue el apodo que se atribuyó a un hombre anónimo que se volvió internacionalmente famoso al ser grabado y fotografiado en pie frente a una línea de varios tanques durante la revuelta de la Plaza de Tian’anmen de 1989 en la República Popular China. La foto fue tomada por Jeff Widener, y se transmitió esa misma noche siendo titular en cientos de periódicos, noticieros y revistas de todo el mundo. El hombre se mantuvo solo y en pie mientras los tanques se le aproximaban, sosteniendo dos bolsas similares una en cada mano. Mientras los tanques iban disminuyendo la marcha, él hacía gestos para que se fueran. En respuesta, el tanque situado en cabeza de la columna intentó sortearlo; pero el hombre se interpuso repetidamente en su camino, demostrando una tenacidad y resistencia enormes. En Occidente, las imágenes del rebelde fueron presentadas como un símbolo del movimiento democrático chino. Un joven arriesgando la vida para oponerse a un escuadrón militar. Dentro de China, la imagen fue usada por el gobierno como símbolo del cuidado de los soldados del Ejército Popular de Liberación para proteger al pueblo chino: a pesar de las órdenes de avanzar, el conductor del tanque rechazó hacerlo si eso implicaba dañar a un sólo ciudadano.

Protesta silenciosa. Thich Quang Duc, nacido en 1897, fue un monje budista vietnamita (también llamados bonzos) que se inmoló hasta morir en una calle muy transitada de Saigon el 11 de junio de 1963. Su acto de inmolación, que fue repetido por otros monjes, fue el más recordado, ya que fue atestiguado por David Halberstam. Mientras su cuerpo ardía, el monje se mantuvo completamente inmóvil. No gritó, ni siquiera hizo un ruido. Thich Quang Duc estaba protestando contra la manera en la que la administración oprimía la religión Budista en su país. Después de su muerte, su cuerpo fue cremado conforme a la tradición budista. Durante la cremación su corazón se mantuvo intacto, por lo que fue considerado como santo y su corazón fue trasladado al cuidado del Banco de Reserva de Vietnam como reliquia. Este es el origen de la expresión “quemarse a lo bonzo”, que al revés de lo que la gente piensa no se refiere a la forma de quitarse la vida, sino al hecho de matarse como forma de protesta política.


The Falling Man. The Falling Man es el título de una fotografía tomada por Richard Drew durante los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas del World Trade Center, a las 9:41:15 de la mañana. En la imagen se puede ver a un hombre caer desde una de las torres, que seguramente eligió saltar al vacío en lugar de morir por el calor y el humo. La publicación del documento poco después de los atentados encolerizó a ciertos sectores de la opinión pública norteamericana. Acto seguido, la mayoría de los medios de comunicación se auto-censuraron, prefiriendo mostrar únicamente fotografías de actos de heroísmo y sacrificio. Un documental trato de averiguar la identidad de aquel hombre.



Fotografía y Ciencia

La mayor reunión de genios de la historia:


Marthrise (William Anders durante una misión a la Luna del Apollo 8 en 1968)

Einstein sacando la lengua (Arthur Sasse, durante el 72 cumpleaños del genio)


jueves, 16 de julio de 2009

De noche, bajo la pálida luz de la tentadora navaja del suicida, emergen los deseos de aniquilación de la poesía a destiempo. El ilimitado poder de la evocación incrementa más la ausencia de nuestras pieles. Las manos humeantes dibujan el entorno de los sueños muertos, olvidados en las horas de insomnio donde el olvido llega a tener sentido.


Medea

jueves, 21 de mayo de 2009

Adios a un poeta

Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia.
Mario Benedetti. Poeta y novelista uruguayo nacido en 1920 en Paso de Los Toros. Recibió la formación primaria y secundaria en Montevideo y a los dieciocho años se trasladó a Buenos Aires donde residió por varios años. En 1945 formó parte del famoso semanario Marcha donde se formó como periodista, colaborando allí hasta 1974. Ocupó el cargo de director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo.
Desde 1983 se radicó en España donde permanece la mayor parte del año. Obtuvo el VIII Premio Reina Sofía de Poesía y recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante.
Su vasta producción literaria abarca todos los géneros, incluyendo famosas letras de canciones, cuentos y ensayos, traducidos en su mayoría a varios idiomas. De su extensa obra se encuentran entre otros, la novela Gracias por el fuego, El olvido está lleno de memoria, y los poemarios, Inventario Uno e Inventario Dos.
El día 17 de mayo de 2009 poco después de las 18:00hs Benedetti fallece en su casa de Montevideo, a los 88 años de edad. El Palacio Legislativo fue designado como el sitio de su velatorio. En el marco de este hecho, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y dispuso que su velatorio se realizara con honores patrios en el "Salón de los Pasos Perdidos" del Palacio Legislativo desde las 9:00 del lunes 18 de mayo.

Reconciliaciones

Puedo reconciliarme
con la luna tediosa y congelada
con la puerilidad de los profetas
con el viejo sudario del crepúsculo
puedo reconciliarme
con el milagro de las pesadillas
con el recodo triste del invierno
con la cursilería del laúd
pero nunca podré reconciliarme
con los buhoneros de la muerte
los cascabeles del olvido
los sicofantes de mi pánico
nunca podré reconciliarme
con los depredadores de mi gente
el aguinaldo de los delatores
la desmemoria de los fusileros.

lunes, 6 de abril de 2009

Blues de nada


Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.

Fernando Pessoa


No, yo no amo. Los sentimientos viles me apabullan, como me apabullaba a mis quince la idea de morir virgen. No amo en ti ni la mirada ni el gesto ni la sepultura ni la posibilidad de la noche. Me es completamente indiferente tu destino tu desatino tu explicación tu menstruación tu delicadeza tu sabiduría. Nada me conmueven tus decires ni tus decencias ni tu caída libre ni tu voz de armónica de blues. Levanto los hombros ante tu piel de muerta ante tu gato ante tu delirio ante tu impronta ante tu degüello ante tus sonidos ante tus amarres ante el ancla de tu barco.
No, yo no amo. No te amo. Me amo en ti, como un depredador se ama en lo que roba, en la carne que desgarra, en el gritito indefenso de lo que mata. No me vuelvo loco de ti; estoy loco en ti, como lo he estado de muerto y sepultura, de hospital y sábanas blancas, de pasada y envoltura. Estoy loco en ti como sólo se puede estar loco de uno mismo, de la vida misma, de la muerte misma. No pretendo nada de ti que no esté dispuesto a arrebatarte, no pretendo nada de ti que no esté dispuesto a arrancarte en la muerte.
Ya no acierto a pedirte importancia, o desvelo, o palabras, o amor, o distancia, o una parada en la carretera de la muerte. Ni siquiera aspiro a ser un nombre en una bitácora, una entrada en la relación de la conquista de tus años. Ya no busco, ya no encuentro, porque en la pérdida que me eres me ignoro, me soslayo, me aniquilo. No aspiro a que sepas porqué me vives, ni a que quieras vivirme, ni a que me consideres, ni a que te importe la sombra, o el paraguas abierto, o la humedad de las paredes. No aspiro a ser ni la sombra de un motivo, ni el pretexto de tu estancia, ni el nombre al que acudes para evitar una cita a tomar un café. Ya no acierto a pedirte nada.
Yo no amo, me muero. Me muero en ti, como todo lo que he matado. Hagamos como que creemos. Supongamos un nombre para todo en nosotros, démosle nombre a cada gotera, a cada orgasmo, a cada fornicación, a cada elemento de la furia, a cada frase de geografía angélica. Finjamos que no conocemos la consecuencia o la mano firme.
Hagamos de cuenta que no sabemos que no puedes evitar matarme: estando, o sin estar.
Finjamos que no vivo en ti.

Poesía visual

De Barbaridades in Situ, Sergio Pinto Briones