Mostrando entradas con la etiqueta Medea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medea. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de febrero de 2012



Mi sombra es un traje solitario que persigue la desnudez de tu luz, cantándole melodías que se pierden en el silencio...

Medea

martes, 3 de enero de 2012



Soy tus silencios e incertidumbres.
La noche clandestina de tu piel.
Tú, la mujer lejana a punto, siempre, de darme la bienvenida.
Luz sin nombre que pinta paisajes con su mirada.

Tu nombre es ausencia.
El eco desvanecido.
Mi nombre es silencio.
Torbellino de insomnios.

Soy...
Eres...
Somos aquel verso que no pudimos terminar...

Medea

viernes, 23 de diciembre de 2011


A veces, sólo a veces, te muestras como eres. Y entonces tu mirada se parece tanto a la mía que los latidos del corazón ensordecen al consciente.

Medea

miércoles, 14 de diciembre de 2011

miércoles, 8 de junio de 2011


No sé si pueda vivir de escribir,
pero sé que no podría vivir sin hacerlo...

Medea

viernes, 18 de marzo de 2011

Esta tarde huele a lluvia


Esta tarde llegó la lluvia,
encontrándome con las manos vacías,
y la memoria como una ventana hacia la oscuridad.

Retrocediendo el tiempo,
retorno a tu orilla
y vuelve a naufragar mi vida.

La melancolía tiene tu nombre.
La brisa fragmenta mis alas
y los soliloquios danzan con el viento.

Te desdibujas entre las palabras.
Tus ojos dimensionan la ausencia
y bajo su sombra, el vacío.

Sólo quedan los sueños gastados,
las lágrimas dolientes
y los ecos mudos del silencio.

Esta tarde huele a lluvia,
a tierra mojada,
a día de nostalgia.

Esta muriendo el día,
es hora de lapidar tu nombre
y tu realidad de invento.

Cierra la puerta tras de ti,
que no quede ningún recuerdo.
Llévate las canciones compartidas,
tus ojos, tu risa y tu mar
mis suspiros, mi voz
y los versos de mi corazón.

Medea

lunes, 7 de marzo de 2011


Para los ojos que me hacen soñar…


Yo llegué al filo de tu cama
y te veía envolverte en las sabanas tibias.
Yo me ceñí a tu cuerpo (cálida piel de durazno)
y veía el ardor del deseo confeso.
Yo te abrazaba en la oscuridad
y te veía buscándome con ansiedad.
Yo me bebía tu sonrisa traviesa
y veía la luz en tus ojos de mar.


Medea

martes, 31 de agosto de 2010

Aquí estoy...


Aquí estoy, contemplando las noches y sus lunas,
deshilando los retazos de la memoria.
Arañando las heridas expuestas,
heridas que sangran hasta volverse llagas y rostros,
rostros innombrables de seres fragmentados.

El tiempo transcurre lentamente,
caen las horas como goteras.
La estúpida gota del tiempo va cayendo
y cayendo
y cayendo.

Entre los ecos mudos del silencio,
exhalando la nostalgia,
se dimensionan las sombras,
sombras crueles como la amargura de la vida.

Y aquí estoy, con una tristeza insoportable,
en medio del torbellinos de recuerdos y grafías,
con unas ansias secretas de llorar,
llorar y llorar y llorar por este corazón agrietado que flota en su propio veneno.

Medea

martes, 10 de noviembre de 2009

Te busco entre las sábanas frías donde la ausencia se mira
Tuve deseos de regalarte la luna confiscada en otros tiempos
Me muerden las heridas, ya no puedo más. En cada gota de mi sangre (húmeda de anhelos y fatigas) hay un grito y una nota. Y me doble, me doblo ante tu presencia. Los cuervos de la noche han volado para dejar entrar nuevas utopías a este mundo paralelo a la realidad.



Medea
La noche da a mis sueños la forma de tu cuerpo.
Sólo hay silencios, silencios que laceran, que atormentan.
Soledades que ahoga el sentir que brota de mi cuerpo.
Eres el viento nocturno que acarician las llagas de mi mente,
y yo, sólo soy una miserable voz incendiada.

La memoria perfuma los recuerdos con nostalgias.
Quiero decirte lo que calla ni boca muda
más mi mirada se quiebra bajo las sombras de tu rostro.
La sangre arde en suspiros, la pasión me ahoga.
Eres el beso no dado, el más deseado,
Y yo, una triste sombra que carcome sueños.

La noche esta consumiéndose.
El amanecer se aproxima sembrando nostalgias
y carcomiendo los ensueños rotos de mis pupilas muertas.
Eres la sombra que declara guerra a mi paz
Y yo sólo te miro entre los ecos mudos de mi silencio

La luz rompe los muros de los versos que escribo,
dejando que mueran las horas que transforman las herida que no cierran.
Vienes a mí sólo para marcharte.
Eres el ángel que tocó mi corazón sin saberlo
Y yo soy el deseo errante que deshoja margaritas en un balcón de sueños.

Medea

jueves, 16 de julio de 2009

De noche, bajo la pálida luz de la tentadora navaja del suicida, emergen los deseos de aniquilación de la poesía a destiempo. El ilimitado poder de la evocación incrementa más la ausencia de nuestras pieles. Las manos humeantes dibujan el entorno de los sueños muertos, olvidados en las horas de insomnio donde el olvido llega a tener sentido.


Medea

martes, 17 de febrero de 2009

Así terminó todo.

Las palabras sobraron.

Con el viento te fuiste,

la noche te tragó.

La melancolía tomo tu lugar

Y te convertiste en recuerdo.

Un triste recuerdo de lo que fue y que nunca volverá.

Con las manos caídas,

Recogiendo los pedazos rotos de mi vida,

deambulo por las entrañas de la tierra

que se nutren con el agua salitre de mis ojos.

Así termino todo… y ya no más.

Cargando la perpetua soledad,

arrastrando la pesadumbre,

voy dando pasos cansados hacia la nada,

lamiendo la sombra herida de mi cuerpo.

Medea

miércoles, 4 de febrero de 2009

Nada... (II)

Nada. Dejó se ser para serle y ahora nada. Enclaustrada en su ser crea noches artificiales para lamerse las heridas y exhalar lamentaciones. Vive entre el sueño y la realidad, aunque a veces parezca una pesadilla.
La noche y el día se confunden entre los cafés y los cigarrillos. Las historias son pasajeras y las charlas son tiradas a la basura al sacudir los manteles.
El tiempo dejó de ser tiempo, viejos almanaques dan la razón, y la espera es un motivo para partir. Las ausencias corporales de entes que se cruzaron por su camino, son diapositivas borrosas de un pasado obligado a no ser recordado.
El camino no es largo, es alargado forzosamente por unos pasos aletargados… cansados. La mirada ya no está en el camino, esta ausente, distante, perdida. Ya no mira la luna, ya no le exige nada a las estrellas, ya no se sorprende con el brillo de las farolas… ya no quiere soñar, se cansó de soñar.
Paso a paso va arrastrando su patético cuerpo por las entrañas de la tierra. Mezclándose entre las multitudes desaparece, dejando pedazos de piel putrefacta tras su andar. Es absorbida por la noche como un grito en el silencio, es tragada por un Dios egoísta y cruel que jugó con ella como con un títere. La nostalgia cae en sus ojos, tan vacíos de tanto llorar, y la pesadumbre se mete en su cama, le roba el sueño... y ríe. Se burla de su cuerpo hueco y falto de glorias...
Escribe por no estar o por estar a medias. Viaja del jamás al que se yo… con alacranes en su boca… rechazando todos los sacramentos… con la inadaptación de aprender a olvidar termina clavada en una cruz con un ladrón a cada lado, rompiendo las catedrales de sus esperanzas.
Busca la aniquilación que le fue prohibida en otro tiempo pero la lentitud de la sangre en sus venas le recuerda que vive en la estación de la opacidad autocondenada. Abrigándose con las tristes canciones del ayer, espera, no sabe lo que espera pero espera. De pie y con las alas rotas se percata de que su alma es un triste bosque oscuro donde yacen los escombros de su vida y donde la fantasía de estar muerta contrasta con la realidad de que aun viva. Se sabe hija de la soledad, obligada a seguir narrando una historia sin final.

Medea

jueves, 18 de diciembre de 2008

Duelen ...

Duelen los recuerdos,
las noches que nos unen y nos separan,
las sombras de tu rostro,
y sentir que tu nombre ya no pertenece a mis labios.

Duele el viento que baña mi cuerpo,
la rabia de las palabras enclaustradas,
los versos que escribo,
y las soledades en mi puerta.

Duelen los abismos oscuros de la mente,
las lagrimas recientes,
la desdicha de sentirme aún tuya,
y el seguir reconociéndome en tus ojos.

Duelen los mitos nostálgicos
las ausencias,
la necedad de vivir,
y la oscuridad que resbala por mis ojos.

Duele el tiempo,
la herida que afirma mi existencia,
las ruinas del fracaso
y la insuficiencia de olvido.

Medea

sábado, 22 de noviembre de 2008

Hundida en el rincón de lo prohibido ahogo los recuerdos y añoranzas en el café y los cigarrillos. Afuera los cuerpos van y viene, historias pasajeras de un rato de ocio.
Aquí todo ha desaparecido. El día y la noche se difuminan en los ojos de la fotografía borrosa que guardo con celo en el bolsillo roto de mi pantalón.
Te fuiste, pequeña niña mía, y te convertiste en ausencia y dolor. Dejaste vacíos estos brazos cansados de ceñirse a tu cintura, tu perfume en el viento se disperso y tu voz se convirtió en recuerdo.
Dueles pequeña, porque regresaras olvidadiza y con tatuajes de besos de amantes prófugos en tu piel.
Sí, dueles porque regresaras fuerte pues creciste con mi agonía cada día…

Medea

viernes, 31 de octubre de 2008

Nada... (I)

Nada. Dejó se ser para serle y ahora nada. Enclaustrada en su ser crea noches artificiales para lamerse las heridas y exhalar lamentaciones. Vive entre el sueño y la realidad, aunque a veces parezca una pesadilla.
La noche y el día se confunden entre los cafés y los cigarrillos. Las historias son pasajeras y las charlas son tiradas a la basura al sacudir los manteles.
El tiempo dejó de ser tiempo, viejos almanaques dan la razón, y la espera es un motivo para partir. Las ausencias corporales de entes que se cruzaron por su camino, son diapositivas borrosas de un pasado obligado a no ser recordado.
El camino no es largo, es alargado forzosamente por unos pasos aletargados… cansados. La mirada ya no está en el camino, esta ausente, distante, perdida. Ya no mira la luna, ya no se sorprende con el brillo de las farolas. Busca la aniquilación que le fue prohibida en otro tiempo pero la lentitud de la sangre en sus venas le recuerda que vive en la estación de la opacidad autocondenada.
Paso a paso va arrastrándose por las entrañas de la tierra. Mezclándose entre las multitudes… desaparece, dejando pedazos de piel putrefacta tras su andar.
Inevitablemente retorna sobre sus pasos tras el diáfano cristal. Espera, no sabe lo que espera pero espera. Se sabe hija de la soledad, obligada a seguir narrando una historia sin final.
Medea

viernes, 24 de octubre de 2008

Nena, que siempre brille tu mirada…

La nostalgia danza a tu alrededor.
Olvida el ayer, son cadenas humeantes que laceran la piel.
Sombras cotidianas, ciclos vacíos de amargura y miedo.
Tu voz romperá el silencio y brotará la espuma agónica del presente.
Nada esta dicho.
El hoy es una palabra de melancólica esperanza que envuelven tus deseos.
Allá, a lo lejos, se vislumbra el futuro.
Distantes luces que anuncian tu camino.
Sueños místicos donde sólo tú reinaras.
Dueña absoluta de tu libertad.

Medea

lunes, 29 de septiembre de 2008


Hundo mi dedo en la herida sangrante de vuestro maniático redentor, escribo en su frente desgarrada por las espinas: ¡Fuck you!



Medea


Tu nombre escrito sobre las cenizas transfigura el recuerdo en espigas que crucifican el olvido…





Medea

lunes, 1 de septiembre de 2008

El insomnio abre la puerta de tu recuerdo. Entras como una ráfaga de aire fresco golpeando mi rostro. Me quedo en silencio escribiendo en el viento tu nombre.

Tu sombra se desliza sagazmente por mi cuerpo, invade las paredes, los muebles… te mueves ágilmente. Entras a mis sábanas como tenues caricias, tocas mi sonrisa con tus labios, mi piel con tu piel, mi sexo con tus manos (forjadoras de deseos consumados). Entonces un suspiro y nada, tú no estas ahí, sólo son sueños delirantes bajo los hilos plateados de la luna cristalina que me mira.

Luna maldita, deja de evocar su cuerpo. Viento vil no traigas sus murmullos. Dejen que mi cuerpo se confunda con la niebla oscura que invade los recovecos rincones de mi alma.

La noche esta consumiéndose, tras ella deja un olor a cadáver fresco. Son las cinco, hora de la aniquilación de tu recuerdo. Te veo danzando en el humo del cigarrillo a medio fumar. Escapas por la ventana, convertida en oscuridad, en ausencia, en lejanía.

Amanece, sólo quedan frases, son tantas que bajo el débil rayo del sol, en medio de esta locura calcinante, las desecho una a una, amontonándolas junto a los cadáveres de los minutos que han transcurrido.

Sólo frases, frases que te heredaría con placer si tan solo con eso regresaras pero el nuevo día trae consigo la melancolía transformada en soledad.

Medea